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Recuerdo que no teníamos un quinto en el bolsillo, así que se nos ocurrieron varias ideas: asaltar un banco, lanzarnos a la diputación, enamorar gringas. Abrir un chongo fue la más aplaudida, pero el problema eran las camas y los ruidos. No. ¿Y si hacemos camisetas?... entre todas las ocurrencias estúpidas de esa tarde, esa se presentaba como la menos absurda y más saludable. A la mañana siguiente, luego de desayunar dos javas de cerveza, empezamos. ¿Cómo lo hicimos? Nos fuimos imaginando a nosotros mismo en el trole, en la terminal de buses, meando en una esquina, jugando videojuegos con los panas o en cana. Solo nos imaginamos las escenas y después fuimos combinando colores y diseños. MAQUEÑO REPUBLIK, utiliza ironía y buen algodón para unir gente, el resto solo es actitud. |